VUELTA AL TIEMPO
Lejanías del fantasma verde que cuenta lúgubres y mordaces anarquías,
Sones de tierras que danzaban en el vientre de una madre ajena,
Cunas que se mecían ante el viento gélido del pensamiento malsano de aquellos troncos nativos al rumor de un pulular sombrío de ojos errantes.
Epitafio construido en las ruinas de mi carne,
Sangre bebida por desdenes,
Pieles que sonrosadas baten el candor del pueblo,
Pueblos derramados al mojado semblante de aquel que reposa en el umbral de la puerta,
Su sombra y su silueta colman la furia de aquel bestial encuentro,
Formas y entrelazos que mienten al destino escapista de garrafales aventuras en asideros de carnes lisonjeadas por el locuaz rugido de un antílope noctámbulo,
Aquel que cierne sus dulces carnes sobre el cordel de lobos atados a sus genitales,
Aquel que muestra sus nobles partes al compás de lujuriosas tonadas de incautos colores,
Pero diatriba sus propios sentimientos entre manos de araña muda y sorbos de poetas anárquicos.
Inmunes pasos hasta el fondo de mil cuentas y cucuruchos de dedos encorvados por el peso del reloj de arena blanca.Sin paso, sin días, sin tertulias molida entre cristales y palabras de sol.
“Ag”
lunes, 11 de mayo de 2009
martes, 31 de marzo de 2009
ELLA Y YO
ELLA Y YO
La luna cauteriza con sus manos mis heridas,
Ella contempla desde el nido en que se acomoda,
Mi sangre que tiñe sus ojos,
Mis lágrimas que bañan sus pies
Mis lamentos que ensordecen los latidos de su corazón,
Mis tristezas que anegan el camino de su destino,
Y solo mira, no dice nada, cuenta los minutos que faltan.
Mi agonía, la vida que se escurre por entre sus ojos expectantes.
La impotencia que crece con la huida de mi lugar.
Y la mano que se tiende desde el otro lado y me hala, me estruja y me oprime,
Lo poco que queda, el despojo y restos de un barco que nunca encontró su puerto,
Que solo diviso en la distancia un espejismo, para echar velas por tierra en luto.
Con dolor y con nostalgia, la luna sede sus manos lentamente,
Bendice la cruz en mi cabeza y cubre con la tierra húmeda en mis propias lágrimas el cadáver de un guerrero que sucumbió en su más cruenta batalla.
La luna cauteriza con sus manos mis heridas,
Ella contempla desde el nido en que se acomoda,
Mi sangre que tiñe sus ojos,
Mis lágrimas que bañan sus pies
Mis lamentos que ensordecen los latidos de su corazón,
Mis tristezas que anegan el camino de su destino,
Y solo mira, no dice nada, cuenta los minutos que faltan.
Mi agonía, la vida que se escurre por entre sus ojos expectantes.
La impotencia que crece con la huida de mi lugar.
Y la mano que se tiende desde el otro lado y me hala, me estruja y me oprime,
Lo poco que queda, el despojo y restos de un barco que nunca encontró su puerto,
Que solo diviso en la distancia un espejismo, para echar velas por tierra en luto.
Con dolor y con nostalgia, la luna sede sus manos lentamente,
Bendice la cruz en mi cabeza y cubre con la tierra húmeda en mis propias lágrimas el cadáver de un guerrero que sucumbió en su más cruenta batalla.
viernes, 20 de marzo de 2009
MI ULTIMO AMOR
MI ÚLTIMO AMOR
Un látigo que destiñe los ojos verdes del tiempo anhelado, al son de sus propios cantos enjugados sobre el sabor de la noche de metamórficas mieles, suenan las doce y el remedio se convirtió en márgenes de torrentes anclados al mustio sonar de un engendro medroso que derrama todo su vicio infame sobre el pobre ángel que no logra escapar de su propio miedo, lucha e intenta pero sus alas han olvidado como volar, mientras en la otra esquina servido en trozos de agonía el que espera sigue tronando sus huesos con la esperanza entre los dientes ensangrentados por su propia vida y el resplandor de la esperanza en la que no desea creer, se extingue lentamente, pero arto de si, cuela su propio ser por entre rendijas de pasos futuros y aleteos de fénix que precederán a su virtud de nuevo encarnada.
"Ag"
Un látigo que destiñe los ojos verdes del tiempo anhelado, al son de sus propios cantos enjugados sobre el sabor de la noche de metamórficas mieles, suenan las doce y el remedio se convirtió en márgenes de torrentes anclados al mustio sonar de un engendro medroso que derrama todo su vicio infame sobre el pobre ángel que no logra escapar de su propio miedo, lucha e intenta pero sus alas han olvidado como volar, mientras en la otra esquina servido en trozos de agonía el que espera sigue tronando sus huesos con la esperanza entre los dientes ensangrentados por su propia vida y el resplandor de la esperanza en la que no desea creer, se extingue lentamente, pero arto de si, cuela su propio ser por entre rendijas de pasos futuros y aleteos de fénix que precederán a su virtud de nuevo encarnada.
"Ag"
miércoles, 11 de febrero de 2009
LA MIEL DEL ANGEL GRIS
LA MIEL DEL ANGEL GRIS
Formas antológicas difunden su olor amargo por entre los dedos, la magia suelta al dolor del viento.
Dolores trasegantes al margen de mil pieles cortadas a tajos y mares negros sombríos y abarrotados de sueños moribundos.
Riquezas de noctámbulas faenas truenos que mojados retuercen el vientre enardecido de una ligera princesa.
Mundos envueltos en manos afrodisíacas que linsojean exprimiendo la savia del candor lozano del mundo.
Ruedan por los rincones inoculan sus dedos contaminando la mesa y el mantel de restos de su festín inerte,
Creen, miran, exhortan, muerden, prueban y se mecen entre el destino de un atardecer y el cuento de la abuela que sueña con un mañana.
Pero sus dedos no se van y escarban y siguen hurgando el tiempo cernido en los mismos dolores que trasegan de nuevo sucesos postrados a las márgenes de pieles que ya están secas.
Y aquellas formas ya se difundieron su olor es mi existencia y la magia agoto su dolor.
“Ag”
Formas antológicas difunden su olor amargo por entre los dedos, la magia suelta al dolor del viento.
Dolores trasegantes al margen de mil pieles cortadas a tajos y mares negros sombríos y abarrotados de sueños moribundos.
Riquezas de noctámbulas faenas truenos que mojados retuercen el vientre enardecido de una ligera princesa.
Mundos envueltos en manos afrodisíacas que linsojean exprimiendo la savia del candor lozano del mundo.
Ruedan por los rincones inoculan sus dedos contaminando la mesa y el mantel de restos de su festín inerte,
Creen, miran, exhortan, muerden, prueban y se mecen entre el destino de un atardecer y el cuento de la abuela que sueña con un mañana.
Pero sus dedos no se van y escarban y siguen hurgando el tiempo cernido en los mismos dolores que trasegan de nuevo sucesos postrados a las márgenes de pieles que ya están secas.
Y aquellas formas ya se difundieron su olor es mi existencia y la magia agoto su dolor.
“Ag”
miércoles, 4 de febrero de 2009
INOCENCIA
INOCENCIA
Mi camino se desgrana por el torrente lúgubre de aquellos aleteos siniestros de una mariposa que se posa sonriente sobre mis ojos.
El dedo de sus ancestros señala mi entrepierna y sus colores remontan el majestuoso incierto de amaneceres pasados por entre sus dientes.
Un solo olor ronda aquellas pisadas, es el olor de la madre que se desvanece entre las telas del olvido.
Todas cubiertas de cenizas y dientes, manos y cuencas ocultas.
Telas que tiemblan temerosas por los rugidos de las fauces de quienes se posaron sobre la hirviente tierra.
Y mis pasos que no descansan de llevar a cuestas el dolor de hacer teatro para otros.
Que duelen en el alma desolada por el color de sus antojos, de sus frustraciones y sabor enfermo de estulticia esperanzada.
"Ag"
Mi camino se desgrana por el torrente lúgubre de aquellos aleteos siniestros de una mariposa que se posa sonriente sobre mis ojos.
El dedo de sus ancestros señala mi entrepierna y sus colores remontan el majestuoso incierto de amaneceres pasados por entre sus dientes.
Un solo olor ronda aquellas pisadas, es el olor de la madre que se desvanece entre las telas del olvido.
Todas cubiertas de cenizas y dientes, manos y cuencas ocultas.
Telas que tiemblan temerosas por los rugidos de las fauces de quienes se posaron sobre la hirviente tierra.
Y mis pasos que no descansan de llevar a cuestas el dolor de hacer teatro para otros.
Que duelen en el alma desolada por el color de sus antojos, de sus frustraciones y sabor enfermo de estulticia esperanzada.
"Ag"
viernes, 30 de enero de 2009
EL VERVO
EL VERBO
Suelta el velo desde la copa, para cuantos caminen sobre el cieno de tristes nidos sueltos y revueltos.
Teje la muda mueca que se retuerce entre la lejana marea y el estruendo de las gotas de amor neurotizado que se confunden con nubes suaves y contaminadas.
Inunda la cuenca de más ojos que los de argos y silente bebe sus agónicos lamentos para encumbrar su dolor en talantes de fauna dantesca.
Endulza con el llanto y la luna una taza espesa de café morado entre zambos de amarga silueta, cimarrón, libre de ser libre de pensar y de morir.
Baja desde el centro de tus angustias y anuda el ruego jocoso que envuelve tus manos hondas y mojadas en mártires de color a mugre.
Danza al compás de sus gritos de augurios ensortijados y rubios, de ojos vacíos y luces en agonía dolosa.
Y luego sienta la lengua en el fondo de tus costillas cuéntalas una a una y detente solo para renacer desde un corazón que nunca palpita y devela lo incontenido por tus cortos pensamientos de carne amarga.
“Ag”
Suelta el velo desde la copa, para cuantos caminen sobre el cieno de tristes nidos sueltos y revueltos.
Teje la muda mueca que se retuerce entre la lejana marea y el estruendo de las gotas de amor neurotizado que se confunden con nubes suaves y contaminadas.
Inunda la cuenca de más ojos que los de argos y silente bebe sus agónicos lamentos para encumbrar su dolor en talantes de fauna dantesca.
Endulza con el llanto y la luna una taza espesa de café morado entre zambos de amarga silueta, cimarrón, libre de ser libre de pensar y de morir.
Baja desde el centro de tus angustias y anuda el ruego jocoso que envuelve tus manos hondas y mojadas en mártires de color a mugre.
Danza al compás de sus gritos de augurios ensortijados y rubios, de ojos vacíos y luces en agonía dolosa.
Y luego sienta la lengua en el fondo de tus costillas cuéntalas una a una y detente solo para renacer desde un corazón que nunca palpita y devela lo incontenido por tus cortos pensamientos de carne amarga.
“Ag”
martes, 27 de enero de 2009
Algo Más Que Un Lugar
Dilución desde su gélida boca que cubre la ciudad con su lúgubre pensamiento
Su silencio es macabro y predice la antología de sus lágrimas
Sus manos condenan el miedo a la soledad muerta entre el espejo y su angustia
El cabello serpentea como en fuga de su amo, como intentando ocultarse entre los rizos del viento nocturno.
Su voz retuerce la vereda por la que vagan sus demonios atados de cuernos envueltos en malva de inocentes
Quiebros de ruinas que se pierden en la tumba de arena y ruidos de milenarias formas.
Amen.
“Ag”
Dilución desde su gélida boca que cubre la ciudad con su lúgubre pensamiento
Su silencio es macabro y predice la antología de sus lágrimas
Sus manos condenan el miedo a la soledad muerta entre el espejo y su angustia
El cabello serpentea como en fuga de su amo, como intentando ocultarse entre los rizos del viento nocturno.
Su voz retuerce la vereda por la que vagan sus demonios atados de cuernos envueltos en malva de inocentes
Quiebros de ruinas que se pierden en la tumba de arena y ruidos de milenarias formas.
Amen.
“Ag”
martes, 20 de enero de 2009
LA PASION AL PORTADOR
LA PASION AL PORTADOR DEL FIN…
Cuentas del medio cuento, y sus manos que recorren el espacio sombrío de mi cuerpo y nuevas formas que surgen de un suave diluvio.
Navegante entre montañas de desgarradora pasión y rutas despeñadas entre tumbos y revuelos.
Dientes que desfilan entre carnes por la sangre de líricas y antagónicas manzanas.
Puentes que cruzan el miedo de un profundo lugar, guerreros que se levantan en pie de mil ojos y se inclinan entre la manga de un chaleco olvidado y una media que pende de una lámpara.
Runas en círculos milenarios entornan el futuro entre sus gracias y mieles desprendidas de su alma que surgen como manantial de placeres que aun no se han editado en el canal de la historia.
Cortadas en tajos de una ruta de acceso al nirvana devorador de ángeles y demonios, ellos caminan enajenados colmando el lugar y destellando sus lágrimas al son de un compás amortajado en negro y triste.
Merodean por entre los colores de la calle y se tuercen por el rincón oscuro del miedo para siempre para poder y para dejar que las cuentas del misterio y de la pasión se cancelen al portador.
“Ag”
Cuentas del medio cuento, y sus manos que recorren el espacio sombrío de mi cuerpo y nuevas formas que surgen de un suave diluvio.
Navegante entre montañas de desgarradora pasión y rutas despeñadas entre tumbos y revuelos.
Dientes que desfilan entre carnes por la sangre de líricas y antagónicas manzanas.
Puentes que cruzan el miedo de un profundo lugar, guerreros que se levantan en pie de mil ojos y se inclinan entre la manga de un chaleco olvidado y una media que pende de una lámpara.
Runas en círculos milenarios entornan el futuro entre sus gracias y mieles desprendidas de su alma que surgen como manantial de placeres que aun no se han editado en el canal de la historia.
Cortadas en tajos de una ruta de acceso al nirvana devorador de ángeles y demonios, ellos caminan enajenados colmando el lugar y destellando sus lágrimas al son de un compás amortajado en negro y triste.
Merodean por entre los colores de la calle y se tuercen por el rincón oscuro del miedo para siempre para poder y para dejar que las cuentas del misterio y de la pasión se cancelen al portador.
“Ag”
lunes, 19 de enero de 2009
UN POCO AL LADO
UN POCO AL LADO
Cuernos que ondean en el templo de una carne agonizante,
Panes que se colorean con matices de verde entre la boca de los niños ausentes,
Migraciones de murgas serpenteantes entre la cal del destino y sus ojales desencajados del rostro,
Buitres de ontogénicas miradas que pasan de mano en mano y de velo en velo hasta el portón de la última cobija compartida.
Partos bajo fundaciones de cuentos perdidos en los lados del espasmo de amor insomne.
Historias de dolosos sueños que ciernen sus manos tristes sobre el cadáver de sus olvidos.
Magias que nutren cuernos y templos que se derrumban al sonar el golpe de la carne cruda entre sus dientes.
Mastica y escupe el sabor agrio y dulce de los ojos que mastica.
Vuelan y enclavan sus plumas por debajo del manto sombrío que juro ser cuna de la muerte.
Buitres, panes, vuelan juntos pero nada se torna humano, solo el dolor cuando se cuelga de tus labios, solo el rumor de tus gotas de sangre que llenan el baso de un destino que resulta después de años ajeno.
“Ag”
Cuernos que ondean en el templo de una carne agonizante,
Panes que se colorean con matices de verde entre la boca de los niños ausentes,
Migraciones de murgas serpenteantes entre la cal del destino y sus ojales desencajados del rostro,
Buitres de ontogénicas miradas que pasan de mano en mano y de velo en velo hasta el portón de la última cobija compartida.
Partos bajo fundaciones de cuentos perdidos en los lados del espasmo de amor insomne.
Historias de dolosos sueños que ciernen sus manos tristes sobre el cadáver de sus olvidos.
Magias que nutren cuernos y templos que se derrumban al sonar el golpe de la carne cruda entre sus dientes.
Mastica y escupe el sabor agrio y dulce de los ojos que mastica.
Vuelan y enclavan sus plumas por debajo del manto sombrío que juro ser cuna de la muerte.
Buitres, panes, vuelan juntos pero nada se torna humano, solo el dolor cuando se cuelga de tus labios, solo el rumor de tus gotas de sangre que llenan el baso de un destino que resulta después de años ajeno.
“Ag”
miércoles, 14 de enero de 2009
HOGAR DULCE HOGAR
HOGAR DULCE HOGAR
Ritual sagrado de palos encallados entre sombras de pensamientos lánguidos,
Tostados requiebros, mancos y tuertos, de pueblos con alas tejidas de los rugidos de un roedor de mentes,
Huecos en los cráneos, y suelos que se fugan entre tintas sorteadas sobre papel de hambre y pan amargo.
Minutas que entrevelan las cuestiones de dios disuelto.
Un desliz marcado por la mano que pretende ser el cielo de un cuento de hadas.
Y las paticas del conjuro que gotea entre los palos encallados al compás de las sombras que proyecta mi enajenada mente.
Y mi tristeza marginada de los del arpa
Tristeza acunada entre manos de arpía
Tristeza que crece entre los olores del estigio.
Tristeza alimentada por denuncias de trozos de vida.
Tristeza que se revela por el contagio de la angustia.
Que tan pronto se acerca, desvanece sus contornos para derivar entre las dudas su dulce hogar
“Ag”
Ritual sagrado de palos encallados entre sombras de pensamientos lánguidos,
Tostados requiebros, mancos y tuertos, de pueblos con alas tejidas de los rugidos de un roedor de mentes,
Huecos en los cráneos, y suelos que se fugan entre tintas sorteadas sobre papel de hambre y pan amargo.
Minutas que entrevelan las cuestiones de dios disuelto.
Un desliz marcado por la mano que pretende ser el cielo de un cuento de hadas.
Y las paticas del conjuro que gotea entre los palos encallados al compás de las sombras que proyecta mi enajenada mente.
Y mi tristeza marginada de los del arpa
Tristeza acunada entre manos de arpía
Tristeza que crece entre los olores del estigio.
Tristeza alimentada por denuncias de trozos de vida.
Tristeza que se revela por el contagio de la angustia.
Que tan pronto se acerca, desvanece sus contornos para derivar entre las dudas su dulce hogar
“Ag”
martes, 13 de enero de 2009
FABULAS SOBRE HISTORIAS ERRADAS
Fábulas sobre historias erradas
Cuentan las gotas de sangre fuerte y angustiosa que colma la ladera de unas manos rusticas,
Juegan cuando se deslizan entre polvo y tierra sin su sal y su cantar, sin la luz de mares atónitos de cuernos infames.
Cortes y tajos,
Nudos y gritos de camicaces lunares,
Seductores y mortíferos entre lúgubres dedos, como peste que respira sobre su presa honda.
Runas que debelan el vientre vació de una madre atada de corazón
Sangre que retorna desde el exilio entre la estrella del oriente y la puerta del sur,
Dolores anidando para el colmo y la locura
Suenan y requiebran la historia de decesos antológicos, en tonos para el día de mi muerte
Y la prolongación de una tortura de sabores ha nubes destazadas por garras impías.
Y un recuerdo fugado de su amo
Rebelde y desterrado de algún lugar
Se tiende y se retuerce.
Muerde
Rasga
Grita y se desnuda para el espejo que contempla el tiempo en la distancia de los ojos verdes que solo pueden observar y relatarse a si mismos la historia que cuentan las historias refundidas en bolsillos de payaso.
“Ag”
Cuentan las gotas de sangre fuerte y angustiosa que colma la ladera de unas manos rusticas,
Juegan cuando se deslizan entre polvo y tierra sin su sal y su cantar, sin la luz de mares atónitos de cuernos infames.
Cortes y tajos,
Nudos y gritos de camicaces lunares,
Seductores y mortíferos entre lúgubres dedos, como peste que respira sobre su presa honda.
Runas que debelan el vientre vació de una madre atada de corazón
Sangre que retorna desde el exilio entre la estrella del oriente y la puerta del sur,
Dolores anidando para el colmo y la locura
Suenan y requiebran la historia de decesos antológicos, en tonos para el día de mi muerte
Y la prolongación de una tortura de sabores ha nubes destazadas por garras impías.
Y un recuerdo fugado de su amo
Rebelde y desterrado de algún lugar
Se tiende y se retuerce.
Muerde
Rasga
Grita y se desnuda para el espejo que contempla el tiempo en la distancia de los ojos verdes que solo pueden observar y relatarse a si mismos la historia que cuentan las historias refundidas en bolsillos de payaso.
“Ag”
EN AUSENCIA DE….
Marcos inciertos entre las sombras del mítico silente,
Sentado, sereno, inmóvil, como un fugas susurro,
Anudando bordes de metálica figura,
Requiebros juntos por más de un coro de Ángeles,
Y ella, que mira desde la distancia sus rumores clandestinos,
Sus fúnebres libélulas que trasegan por su boca como nadando entre pan.
Rugidos centelleantes,
Claustros fugitivos que atolondran la imagen de mi reflejo en el alma gótica de un cadáver.
Piel de luna enjugada en sombras de pardas lujurias,
Huesos molidos en el fragor de una candorosa batalla,
Manos, pies, cabezas y demás
Ruedan, se tuercen, se entrelazan y se lanzan.
Preciosas líricas y angustiosas razones de pesos morados,
Una y otra sin razón de ser sin música para la noche, sin luna,
Sin el dedo que señala el horizonte abarrotado de colores.
“Ag”
Marcos inciertos entre las sombras del mítico silente,
Sentado, sereno, inmóvil, como un fugas susurro,
Anudando bordes de metálica figura,
Requiebros juntos por más de un coro de Ángeles,
Y ella, que mira desde la distancia sus rumores clandestinos,
Sus fúnebres libélulas que trasegan por su boca como nadando entre pan.
Rugidos centelleantes,
Claustros fugitivos que atolondran la imagen de mi reflejo en el alma gótica de un cadáver.
Piel de luna enjugada en sombras de pardas lujurias,
Huesos molidos en el fragor de una candorosa batalla,
Manos, pies, cabezas y demás
Ruedan, se tuercen, se entrelazan y se lanzan.
Preciosas líricas y angustiosas razones de pesos morados,
Una y otra sin razón de ser sin música para la noche, sin luna,
Sin el dedo que señala el horizonte abarrotado de colores.
“Ag”
DESIERTOS ENTRE MANOS FURTIVAS
Silueta traslucida entre el mundo de los sueños y la conciencia del dolor,
Margaritas que debelan el concierto de cicatrices de mudas lejanías,
Suerte, licencia y mustias locuras que yacen entre cuentas de líricos andares
Cuentas que salen por entre los sollozos del viejo encarnado a la diestra del mandil
Y suena después de un paso al ligero galope
Suena cuando su cabeza se estrella contra la luz de sus ojos
Suena cuando el contorno de su quehacer se pinta de carmesí
Vuela ante el suspicaz chisporroteo del continente de la serpiente
Y se mezcla veloz entre los tumultos de arena y sal
Retorciendo el mandil, haciendo que el viejo desencarne sus pupilas
Y siga el viento hasta la inquieta ballena que juega al borde de un sabor.
Sin fin, sin anochecer, sin antífonas y sus celebraciones retardadas en el tiempo
Ojos estigios que se cierran y abren al compás de las almas que vagan en el lado del mal
Y yo, cuento sin licencia las gotas de luna que se derraman hasta el fondo del cajón.
“Ag”
Silueta traslucida entre el mundo de los sueños y la conciencia del dolor,
Margaritas que debelan el concierto de cicatrices de mudas lejanías,
Suerte, licencia y mustias locuras que yacen entre cuentas de líricos andares
Cuentas que salen por entre los sollozos del viejo encarnado a la diestra del mandil
Y suena después de un paso al ligero galope
Suena cuando su cabeza se estrella contra la luz de sus ojos
Suena cuando el contorno de su quehacer se pinta de carmesí
Vuela ante el suspicaz chisporroteo del continente de la serpiente
Y se mezcla veloz entre los tumultos de arena y sal
Retorciendo el mandil, haciendo que el viejo desencarne sus pupilas
Y siga el viento hasta la inquieta ballena que juega al borde de un sabor.
Sin fin, sin anochecer, sin antífonas y sus celebraciones retardadas en el tiempo
Ojos estigios que se cierran y abren al compás de las almas que vagan en el lado del mal
Y yo, cuento sin licencia las gotas de luna que se derraman hasta el fondo del cajón.
“Ag”
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