ELLA Y YO
La luna cauteriza con sus manos mis heridas,
Ella contempla desde el nido en que se acomoda,
Mi sangre que tiñe sus ojos,
Mis lágrimas que bañan sus pies
Mis lamentos que ensordecen los latidos de su corazón,
Mis tristezas que anegan el camino de su destino,
Y solo mira, no dice nada, cuenta los minutos que faltan.
Mi agonía, la vida que se escurre por entre sus ojos expectantes.
La impotencia que crece con la huida de mi lugar.
Y la mano que se tiende desde el otro lado y me hala, me estruja y me oprime,
Lo poco que queda, el despojo y restos de un barco que nunca encontró su puerto,
Que solo diviso en la distancia un espejismo, para echar velas por tierra en luto.
Con dolor y con nostalgia, la luna sede sus manos lentamente,
Bendice la cruz en mi cabeza y cubre con la tierra húmeda en mis propias lágrimas el cadáver de un guerrero que sucumbió en su más cruenta batalla.
martes, 31 de marzo de 2009
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