Algo Más Que Un Lugar
Dilución desde su gélida boca que cubre la ciudad con su lúgubre pensamiento
Su silencio es macabro y predice la antología de sus lágrimas
Sus manos condenan el miedo a la soledad muerta entre el espejo y su angustia
El cabello serpentea como en fuga de su amo, como intentando ocultarse entre los rizos del viento nocturno.
Su voz retuerce la vereda por la que vagan sus demonios atados de cuernos envueltos en malva de inocentes
Quiebros de ruinas que se pierden en la tumba de arena y ruidos de milenarias formas.
Amen.
“Ag”
martes, 27 de enero de 2009
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