martes, 13 de enero de 2009

DESIERTOS ENTRE MANOS FURTIVAS

Silueta traslucida entre el mundo de los sueños y la conciencia del dolor,
Margaritas que debelan el concierto de cicatrices de mudas lejanías,
Suerte, licencia y mustias locuras que yacen entre cuentas de líricos andares
Cuentas que salen por entre los sollozos del viejo encarnado a la diestra del mandil
Y suena después de un paso al ligero galope
Suena cuando su cabeza se estrella contra la luz de sus ojos
Suena cuando el contorno de su quehacer se pinta de carmesí
Vuela ante el suspicaz chisporroteo del continente de la serpiente
Y se mezcla veloz entre los tumultos de arena y sal
Retorciendo el mandil, haciendo que el viejo desencarne sus pupilas
Y siga el viento hasta la inquieta ballena que juega al borde de un sabor.
Sin fin, sin anochecer, sin antífonas y sus celebraciones retardadas en el tiempo
Ojos estigios que se cierran y abren al compás de las almas que vagan en el lado del mal
Y yo, cuento sin licencia las gotas de luna que se derraman hasta el fondo del cajón.

“Ag”

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