ELLA Y YO
La luna cauteriza con sus manos mis heridas,
Ella contempla desde el nido en que se acomoda,
Mi sangre que tiñe sus ojos,
Mis lágrimas que bañan sus pies
Mis lamentos que ensordecen los latidos de su corazón,
Mis tristezas que anegan el camino de su destino,
Y solo mira, no dice nada, cuenta los minutos que faltan.
Mi agonía, la vida que se escurre por entre sus ojos expectantes.
La impotencia que crece con la huida de mi lugar.
Y la mano que se tiende desde el otro lado y me hala, me estruja y me oprime,
Lo poco que queda, el despojo y restos de un barco que nunca encontró su puerto,
Que solo diviso en la distancia un espejismo, para echar velas por tierra en luto.
Con dolor y con nostalgia, la luna sede sus manos lentamente,
Bendice la cruz en mi cabeza y cubre con la tierra húmeda en mis propias lágrimas el cadáver de un guerrero que sucumbió en su más cruenta batalla.
martes, 31 de marzo de 2009
viernes, 20 de marzo de 2009
MI ULTIMO AMOR
MI ÚLTIMO AMOR
Un látigo que destiñe los ojos verdes del tiempo anhelado, al son de sus propios cantos enjugados sobre el sabor de la noche de metamórficas mieles, suenan las doce y el remedio se convirtió en márgenes de torrentes anclados al mustio sonar de un engendro medroso que derrama todo su vicio infame sobre el pobre ángel que no logra escapar de su propio miedo, lucha e intenta pero sus alas han olvidado como volar, mientras en la otra esquina servido en trozos de agonía el que espera sigue tronando sus huesos con la esperanza entre los dientes ensangrentados por su propia vida y el resplandor de la esperanza en la que no desea creer, se extingue lentamente, pero arto de si, cuela su propio ser por entre rendijas de pasos futuros y aleteos de fénix que precederán a su virtud de nuevo encarnada.
"Ag"
Un látigo que destiñe los ojos verdes del tiempo anhelado, al son de sus propios cantos enjugados sobre el sabor de la noche de metamórficas mieles, suenan las doce y el remedio se convirtió en márgenes de torrentes anclados al mustio sonar de un engendro medroso que derrama todo su vicio infame sobre el pobre ángel que no logra escapar de su propio miedo, lucha e intenta pero sus alas han olvidado como volar, mientras en la otra esquina servido en trozos de agonía el que espera sigue tronando sus huesos con la esperanza entre los dientes ensangrentados por su propia vida y el resplandor de la esperanza en la que no desea creer, se extingue lentamente, pero arto de si, cuela su propio ser por entre rendijas de pasos futuros y aleteos de fénix que precederán a su virtud de nuevo encarnada.
"Ag"
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